Archivo mensual: abril 2015

FASCIA, NERVIO Y DISFUNCIÓN SOMÁTICA OSTEOPÁTICA

En osteopatía definimos la disfunción somática como la alteración de la función normal de cualquier elemento somático corporal: el músculo, la articulación, el nervio, el componente vascular o linfático, y por supuesto el tejido conectivo, la fascia.

Consideramos que hay disfunción somática cuando existe alteración de la sensibilidad del tejido, generalmente aumentada, cambio tisular generalmente densificado, cuando hay una asimetría o mala alineación o desequilibrio y además existe una disminución de la movilidad o flexibilidad, rigidez (STAR).

La investigación etiológica de la disfunción somática, debe incluir un diagnóstico completo basado en: anamnesis, inspección visual estática y dinámica del paciente, palpación, test ortopédicos, test funcionales, exploración de los ROT, test de movilidad global y analítica. Y por supuesto el apoyo de pruebas complementarias.

Aquellos que nos dedicamos a clínica identificamos las zonas de disfunción o restricción, a través de esa diferencia perceptible respecto a lo considerado normal para esa estructura y sujeto concreto. En base a nuestra experiencia previa, o en relación al lado sano si lo hay.

Lo realizamos básicamente a través de la palpación manual, o los test de extensibilidad, muscular, articular, neural. La palpación manual como diagnóstico en osteopatía ha sido validada parcialmente por Fryer et al. Los test manuales aumentan potencialmente su fiabilidad cuando se realizan varios (3-4) para evaluar una misma disfunción. Aunque hay algunos perfectamente validados, no todos están validados y en otros su fiabilidad individual es muy pobre (seguimos trabajando en ello).

Dentro de la evaluación del tejido miofascial, como causa de la facilitación y disfunción somática, debemos incluir necesariamente los test de extensibilidad muscular, balance y control motor de los grupos musculares asociados a la disfunción fascial, y el estudio del end feel, o sensación final del movimiento y también del recorrido. Todo esto nos aporta información del comportamiento y función miofascial que debemos integrar en nuestra evaluación clínica.

Actualmente, el deslizamiento entre las capas del tejido fascial, neural, vascular visceral y muscular ha sido reconocido como una forma potencialmente importante de disfunción somática. Más que el deslizamiento, la falta de el mismo, formaría parte del componente restrictivo de movilidad de la disfunción somática.

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El deslizamiento intertisular es una función relativamente poco explorada de muchos tejidos blandos, consiste en la capacidad de moverse unas capas de tejido respecto a otras, y en general la capacidad de acomodarse a los movimientos de las estructuras adyacentes.

Esta observación entre otras, hizo cambiar en neurodinámica el concepto de test de tensión neural al de test neurodinámico, donde también se explora la capacidad de deslizamiento del tejido conectivo del nervio y no solo la capacidad de soportar tensión. La pérdida de deslizamiento y de soportar tensión determina el tipo de disfunción neural, y por supuesto su abordaje a través de la movilización neurodinámica.

En relación con la fascia, parece ser, que los procesos de desestructuración de la matriz extracelular y de densificación del tejido conectivo están asociados a esa pérdida de deslizamiento intertisular, y disfunción somática fascial.

La densidad de la fascia toracolumbar superficial se incrementa notablemente en personas con dolor de espalda baja, en comparación con los que no presentan este dolor. En un estudio de 2011, Langevin et al., observaron la densificación y espesamiento fascial por ultrasonografía con una marcada reducción del potencial de deslizamiento de las capas más profundas de la fascia toracolumbar, en pacientes con lumbalgia baja. Algo similar ha sido observado en el ECOM y escalenos en pacientes con dolor cervical crónico.

Las formas de evaluación del deslizamiento son varias, desde la palpación dentro de una exploración exahustiva, a la observación de la postura y observación del movimiento funcional, que pueden ofrecer oportunidades adicionales para la identificación de restricciones existentes entre las capas fasciales, así como de test de movilidad dinámicos o de tensión/extensibilidad.

Además actualmente muchos fisioterapeutas y osteópatas hemos incorporado en consulta la ecografía musculoesquelética, donde podemos evaluar a tiempo real el deslizamiento entre planos mioaponeuróticos y fasciales durante el movimiento activo, y cambios de densidad por colorimetría, a través de la sonoelastografía, de la que ya hablé en un post allá por 2010 y que podéis rescatar de este blog.

Restablecer la función de deslizamiento y devolver la viscoelasticidad al tejido conectivo deben ser por tanto uno de nuestros objetivos cuando tratamos la fascia o el nervio como elemento disfuncional.

Parece ser que distintas técnicas manuales o instrumentalizadas, pueden aplicarse con éxito según la literatura actual para el tratamiento de la disfunción fascial, algunas con un objetivo mayor sobre el deslizamiento, y aumento del ácido hialurónico intertisular y por tanto en la mejora de la lubricación, y otras técnicas con más efecto sobre el entrecruzamiento y orientación de las fibras de colágeno, estados de agregación de la matriz extracelular y viscoelasticidad del tejido conectivo denso.

Técnicas estructurales, tanto activas como pasivas aplicadas contra la barrera de restricción, parece que tiene un efecto que puede resultar terapéutico sobre la disfunción somática fascial. Así como las técnicas de movilización neurodinámica parecen tenerlo sobre la disfunción somática neural.

Como siempre, un placer compartir.

Bibliografía:

-Langevin, Helene M., et al., 2011. Reduced Thoracolumbar Fascia Shear Strain in Human Chronic Low Back Pain BMC Musculoskeletal Disorders, vol. 12, p. 203

-Martínez Rodríguez et al., 2013. Mechanistic basis of manual therapy in myofascial injuries. Sonoelastographic evolution control. JBMT 17 (2), 221-234.

-Myers, T., 2013. Anatomy Trains, third ed. Elsevier, Edinburgh.

-Parmar, S., Shyam, A., Sabnis, S., 2011. The effect of isolytic contraction and passive manual stretching on pain and knee range of motion after hip surgery: a prospective, double- blinded, randomised study. Hong Kong Physiother. J. 29, 25-30.

-Roman, M., Chaudhry, H., Bukiet, B., et al., 2013. Mathematical analysis of the flow of hyaluronic acid around fascia during manual therapy motions. J. Am. Osteopath. Assoc. 113 (8), 600-610.

-Dowling, D., 1998. S.T.A.R.: a more viable alternative descriptor system of somatic dysfunction. Am. Acad. Appl. Osteopath. J. 8 (2), 34-37.

-Fryer, G., Morris, T., Gibbons, P., et al., 2006. The electromyographic activity of thoracic paraspinal muscles identified as abnormal with palpation. J. Manipulative Physiol. Ther. 29 (6),437-447.

-Chaitow L. J Bodyw Mov Ther. 2014. Somatic dysfunction and fascia’s gliding potential. 18, 1-3.

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